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Gualeguaychú | Listado de las Calles | Ordenanza Nº 10.341/98: Calle Malvar y Pinto Sebastián Malvar y Pinto: (1730-1795) Europeo, de España. Religioso franciscano. Obispo de Buenos Aires. Promotor de la fundación de Gualeguaychú así como de otros veinte pueblos en la Argentina y el Uruguay. Vivía en España cuando fue designado Obispo de Buenos Aires en 1779. Pronto inició el cruce del océano llegando a Montevideo a principios de 1779. Allí, en vez de seguir viaje hacia la capital del virreinato, decidió recorrer primero su diócesis (que abarcaba la actual República Oriental, la mesopotamia, Santa Fe y la provincia de Buenos Aires). Así fue que en marzo de ese año pasó por lo que se podría llamar el pre-Gualeguaychú, un asentamiento "ilegal" alrededor de una capilla. "Pasé por Gualeguaychú y conocía las necesidades de esta iglesia y de su gente" dice en una de sus cartas. Monseñor Malvar y Pinto visitó los asentamientos de Gualeguay, Nogoyá, Arroyo de la China (Concepción del Uruguay), pasó luego a Misiones (que en ese tiempo se extendía hasta Concordia), a Corrientes, Santa Fe, Paraná y los pueblos bonaerenses de la costa del Paraná. Un año después de su desembarco en América llegó por fin a su catedral de Buenos Aires. Allí decretó la creación de veinte parroquias (la de Gualeguaychú entre ellas). Esto fue de gran ayuda para nuestros antepasados, ya que significaba que uno de los poderes del sistema colonial los reconocía y, por lo tanto, les daba seguridad de posesión del lugar en que estaban. Pronto designó al Padre Fortunato Gordillo para atender la Parroquia de Gualeguaychú y presionó al virrey, valiéndose hasta del mismo rey de España, para que se oficializaran las villas. Tres años después fue enviado Rocamora para concretar las fundaciones. En el año 1784 Malvar y Pinto fue promovido a arzobispo de Santiago de Compostela, ciudad milenaria donde se encuentra la tumba de Santiago, uno de los apóstoles de Jesús. Allí murió en el año 1795. Sebastián Malvar y Pinto, fue uno de los grandes hombres de fines de la época colonial. Él, así como el virrey Vértiz y funcionarios de segunda línea como Tomás de Rocamora y Juan de San Martín (el padre del libertador), por su vocación de servicio, competencia y conocimientos, fueron los protagonistas de un período esperanzador que pronto fue sofocado por la corrupción que sobrevino a la monarquía española. Sin embargo sirvieron de ejemplo a la generación que les sucedió y que
concretó la independencia de América.
Fuente: Consejo Deliberante de Gualeguaychú. |
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